TERAPIA DE PRESIÓN NEGATIVA EN EL ÁMBITO DE LA CIRUGÍA MENOR

Desde Curso de Cirugía Menor queremos explicar de forma muy sencilla en que consiste la Terapia de Presión Negativa. Esta es una opción terapeútica muy útil y con muy buenos resultados cuando se utiliza, aunque es fundamental conocer cuando se puede usar y en qué consiste exactamente.

Por este motivo, os explicamos algunos conceptos fundamentales de cómo funciona la Terapia de Presión Negativa (TPN) en el tratamiento de las heridas, una aplicación muy relacionada con las suturas y la cirugía menor.

Mecanismo de acciones

La Terapia de Presión Negativa facilita la contracción de la herida y controla el exudado y el tejido no viable. Además, aumenta la perfusión y promueve el tejido de granulación.

Es también importante conocer que reduce la tensión de la sutura y la formación de seromas en incisiones cerradas y protege la herida de agresiones externas como puede ser cualquier tipo de golpe recibido sobre esta.

¿Qué necesitamos para el uso de la TPN en cirugía menor?

Para que este proceso se lleve correctamente a cabo es imprescindible tener bien preparado el lecho de la herida, es decir, eliminar cualquier barrera local que impida o retrase la cicatrización de esta. Hay que observar que la herida no esté infectada y controlar que no lo haga durante el proceso. Cuando esto se realice con abdomen abierto, hay que utilizar los kits de capa protectora de los órganos.

Precauciones a tener en cuenta

Para intentar evitar cualquier tipo de problema durante este tipo de procedimiento dentro del ámbito de las suturas quirúrgicas y cirugía menor es importante tener vigilada las hemorragias activas y los pacientes con problemas de hemostasia, así como con alguna malnutrición no tratada.

En cuanto a las heridas, hay que tener en cuenta las heridas cercanas a vasos sanguíneos y como comentábamos anteriormente, las heridas infectadas que necesiten tratamiento.

¿Cuándo finaliza la Terapia de Presión Negativa?

La terapia no tiene duración fija o exacta, aunque si tras dos semanas no se ve evolución o mejora, deberá darse por finalizada. Por otro lado, deberá de finalizar una vez que se hayan conseguido los objetivos propuestos con ella. Entre estos objetivos podemos encontrar los siguientes:

  • Granulación completa a plano de la herida.
  • Disminución del tamaño de la herida.
  • Cicatrización completada o lecho preparado para injerto o colgajo.
  • Constatación de la adherencia de sustitutos cutáneos, injertos o colgajos.
  • Cicatrización de la línea incisional.

Es importante seguir la evolución continuamente de la herida para ver si de verdad terminan de cumplirse alguno de los objetivos o por el contrario, al cabo de dos semanas, debemos de darla por finalizada.

Contraindicaciones de la TPN en cirugía menor

Algunas de las acciones nocivas o perjudiciales que puede tener la Terapia de Presión Negativa son las infecciones óseas, las heridas en neoplasias y las fístulas intestinales enterocutáneas-atmosféricas y trayectos no explorados del mismo.

Además de esto, puede provocar cuadros de obstrucción intestinal y hay que tener mucha precaución con el contacto directo con órganos expuestos, vasos sanguíneos de un tamaño elevado o los nervios. Y no debemos olvidarnos de una posible enfermedad arterial periférica severa.

 

Teniendo presente todas estas indicaciones sobre la Terapia de Presión Negativa, vinculada con la cirugía menor, debemos saber cómo utilizar y llevarla a cabo. Aunque sabiendo bien todo lo expuesto en este artículo y teniéndolo siempre presente, podremos proceder a utilizarla y llevarla a cabo sin problemas.

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